lunes, 9 de marzo de 2009

Legislatura poblana se ciñe a criterios del Vaticano sobre "protección a la familia"

Legisladores de Puebla se inspiran en “la Carta para los Derechos de la Familia” para reformar la Constitución en materia familiar



En Puebla, la celebración del Día Internacional de la Mujer se celebró con la presentación de una iniciativa de reforma constitucional inspirada en la Carta de los Derechos de la Familia.
Sin consenso los legisladores del PAN y el PRI en el Congreso Local de Puebla presentaron, de manera sigilosa el pasado jueves durante la sesión ordinaria en asuntos generales, una reforma a la Constitución Estatal para ajustarla a las recomendaciones del Vaticano en el tema de la familia. Ni siquiera el presidente de la Comisión de Salud del Congreso, Raúl Méndez Reyes, dio su consentimiento a la iniciativa de reforma constitucional.
Los temas de la iniciativa son el matrimonio como la base de la familia, la protección a los hijos, la protección de la vida humana desde su concepción, el valor del trabajo en el hogar y la familia como agrupación natural de la sociedad, tesis de la iglesia católica.
La reforma pretende modificar los artículos 16, 17 ,18 y 19 de la Constitución del Estado de Puebla en la sesión del jueves 12 de marzo.
La fracción del PRI en el Congreso siguió las recomendaciones de la Santa Sede para reformar la Constitución Local e incluir un capítulo completo para la protección de la familia desde la óptica religiosa, a unos cuantos días de que el nuevo arzobispo Víctor Sánchez Espinoza – sucesor de Rosendo Huesca y Pacheco- tome posesión el 2 de abril como arzobispo de la diócesis de Puebla.
Todavía la semana pasada los legisladores analizaban la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas de gestación pero ahora la legislatura busca aprobar la negativa rotunda de cualquier forma de interrupción del embarazo, enmendado la Constitución local para añadir la “protección de la vida humana”.
Diversas versiones periodísticas enfatizaron que la discusión legislativa se frenó ante el cabildeo de personajes de la diócesis con autoridades gubernamentales para impedir que se abordara el tema de la despenalización del aborto, a iniciativa de la diputada del PRD, Irma Ramos Galindo.
La alcaldesa de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz, a pesar de que este domingo signó un “Manifiesto por la igualdad entre hombres y mujeres” en un acto público, también se ha pronunciado a “favor de la vida” en los días previos. A pregunta expresa del portal informativo Poblanerías sobre la despenalización del aborto, la alcaldesa dijo: “el tema está en manos de los diputados, quienes habrán de hacer toda la consulta al respecto, en lo personal, yo respeto la vida y como tal, yo insisto, es un tema personal en que yo simplemente opino como ciudadana”.”
El documento en el que se inspira la reforma constitucional es la Carta de los Derechos de la Familia que tiene como propósito “presentar a todos nuestros contemporáneos, cristianos o no, una formulación —lo más completa y ordenada posible— de los derechos fundamentales inherentes a esta sociedad natural y universal que es la familia.”
“La Carta está destinada en primer lugar a los Gobiernos. Al reafirmar, para bien de la sociedad la conciencia común de los derechos esenciales de la familia, la Carta ofrece a todos aquellos que comparten la responsabilidad del bien común un modelo y una referencia para elaborar la legislación y la política familiar, y una guía para los programas de acción.”
La iniciativa de Reforma Constitucional coincide en su artículo 18 inciso IV de manera integra con el artículo 4 de la Carta de los derechos de la Familia, en lo relativo a la “protección de la vida humana” .
El artículo 18 inciso IV de la reforma constitucional señala: “La vida humana debe ser protegida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.”
La Carta de los Derechos de la Familia enuncia: “La vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde el momento de la concepción.”
La iniciativa de reforma constitucional sigue los lineamientos de la Carta de los Derechos de la Familia, documento discutido por el Sínodo de obispos reunidos en Roma en 1980 para estudiar el tema de la Familia cristiana en el mundo contemporáneo.
Ya que en su artículo 1, inciso c, la carta señala que “El valor institucional del matrimonio debe ser reconocido por las autoridades públicas; la situación de las parejas no casadas no debe ponerse al mismo nivel que el matrimonio debidamente contraído.” Como se advierte en el articulado de la iniciativa de reforma constitucional se sigue al pie de la letra la recomendación: “Los Poderes Públicos garantizarán el desarrollo integral de la familia, cumpliendo con los derechos y obligaciones legales; incluyendo los contenidos en los Tratados, Convenciones y demás Instrumentos Internacionales ratificados por el estado Mexicano; al tenor de las siguientes premisas: I.- Su organización sobre la base del matrimonio;”
La propuesta de reforma constitucional también coincide con la Carta de los derechos de la Familia en la que se señala que el matrimonio es la base de la familia: “la familia está fundada sobre el matrimonio, esa unión intima de vida, complemento entre un hombre y una mujer, que está constituida por el vínculo indisoluble del matrimonio libremente contraído, públicamente afirmado, y que está abierta a la transmisión de la vida; “
La carta de los derechos de la Familia señala que la familia, sociedad natural, existe antes que el Estado o cualquier otra comunidad, y posee unos derechos propios que son inalienables.
El artículo 18 de la iniciativa constitucional coincide con la idea de que la familia es una “sociedad natural”: “El Estado reconoce a la familia como agrupación primaria, natural y fundamental que constituye una unidad política y social que promueve la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos y sociales necesarios para el desarrollo de las diferentes generaciones que la conforman”.
En sus considerados la iniciativa exhibe su inspiración con los valores defendidos por la Santa Sede: “Que el Estado reconoce a la familia como agrupación primaria, natural y fundamental que constituye una unidad política y social que promueve la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos y sociales necesarios para el desarrollo de las diferentes generaciones que la conforman.”
En su artículo 10, la Carta de los Derechos de la Familia, inciso b, señala: “El trabajo de la madre en casa debe ser reconocido y respetado por su valor para la familia y la sociedad.”
La iniciativa constitucional refiere: “IX.- El trabajo de la madre, en casa, debe ser reconocido y respetado por su valor para la familia y la sociedad;”
Otro de los rubros que aborda la iniciativa de reforma constitucional es la de la protección a los integrantes de la familia de la violencia intrafamiliar.

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