martes, 20 de octubre de 2009

Organizan esposas defensa de LyFC

Organizan esposas defensa de LyFC
Botean, volantean, venden postres y ropa
Leticia Ánimas / Pilar Ramírez / Corresponsales / Necaxa, Pue



Como las Adelitas de la Revolución, las esposas de los trabajadores de Luz y Fuerza se declaran dispuestas a unirse a la lucha de sus maridos, y más allá del respaldo moral, quieren estar presentes en todas las manifestaciones, en todas las actividades. Y más, definieron y realizan ya, acciones propias.


Sigue la organización de la resistencia entre las familias de trabajadores de la Compañía de Luz de este lugar.



Ayer, las abuelas, madres, esposas e hijas de los electricistas constituyeron un Comité de Mujeres, que entre otros objetivos aprobó la instalación de un comedor comunitario. “Para que nadie pase hambre y pueda seguir luchando”.


Convencidas de que es mejor la solidaridad horizontal, que la limosna vertical, las mujeres encabezadas por Angélica Espinoza León, quien fue electa en asamblea, consideran que el cierre de la empresa “es un problema de las familias, no sólo del trabajador”.


Eso sí, sus jornadas siguen siendo desiguales: hay que organizarse para no desatender el hogar, para cuidar y ayudar a los hijos, aunque quienes ya tienen hijos grandes no tienen mayores problemas, pero quienes tienen hijos pequeños tienen más dificultades, pero igual, aquí están, luchando.


Las mujeres comenzaron su trabajo con el acopio de ropa en buen estado para venderla, preparan postres, botean y reparten volantes en favor de los obreros y empleados de la empresa que se niega a desaparecer.


Este trabajo de concientización lo están realizando en los municipios vecinos: Huauchinango, Xicotepec y la zona limítrofe con Hidalgo, durante las primeras horas de la mañana y por la tarde se reúnen en las instalaciones del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), inmueble que está custodiado las 24 horas por los trabajadores y familiares.


Para la mayoría de ellas esta actividad es nueva, pero están dispuestas a retomar experiencias como las de las esposas de los mineros que en el norte del país son en este momento la vanguardia de la lucha en defensa de la fuente de trabajo de sus esposos.


Aunque la labor se les facilita debido a que conocen muy bien los intereses y preocupaciones de sus maridos y padres, pueden hablar sobre dirigentes sindicales o compañeros de trabajo, narrar los acontecimientos que han vivido desde hace una semana, referirse a las políticas de la empresa, sueldos, prestaciones, accidentes, jefes, y hasta a las mecánicas de la generación de la energía eléctrica, pero con un lenguaje más fresco que el de los hombres, por eso han logrado acercar sus problemas a muchos sectores sociales.

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