jueves, 15 de octubre de 2009

Fracasa la liquidación de LFC en su primer día; ni siquiera había sistema de cómpu

Fracasa la liquidación de LFC en su primer día; ni siquiera había sistema de cómputo

JAVIER PUGA MARTÍNEZ

Huauchinango. El pago de liquidaciones a trabajadores de Luz y Fuerza del Centro (LFC) en la Sierra Norte de Puebla resultó un fracaso, al menos en su primer día, ya que de los 2 mil empleados sindicalizados y de confianza que laboran en Nuevo Necaxa, Huauchinango y parte del estado de Hidalgo, sólo 15 se acercaron a pedir informes; ninguno aceptó el pago ofrecido por el gobierno federal. La oficina ni siquiera contaba con un sistema de cómputo para operar.

En entrevista, algunos de los aseguraron que es una burla del gobierno de Felipe Calderón ofrecer la contratación de sólo 10 trabajadores: tres operadores, tres de subestación y cuatro jefaturas. El resto está despedido.

Desde temprana hora, miembros de los comités de lucha formados por la subsecretaria general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) llegó a la ciudad de Huauchinango para apostarse en la oficina de Luz y Fuerza del Centro e impedir que sus correligionarios aceptaran formarse y aceptaran su liquidación bajo las condiciones que estableció el gobierno federal.

Hasta el mediodía no había llegado un solo trabajador para solicitar el pago, pero posteriormente se acercaron unos 15 trabajadores, entre mujeres y hombres, sólo para solicitar informes y saber si eso era lo que les convenía.

El lugar estaba fuertemente custodiado por una decena de policías federales; en ningún momento hubo violencia ni enfrentamientos.

A las 5 de la tarde, el magisterio poblano organizó una marcha de respaldo a los trabajadores del SME en donde la principal consigna fue el rechazo absoluto a aceptar la liquidación, así como su oposición a la extinción de LFC, decretada por Felipe Calderón el domingo pasado.

En la manifestación participaron cerca de medio millar de personas que recorrieron las calles de Huauchinango, y que culminó en la plaza pública de este lugar.

Más tarde, en Nuevo Necaxa un grupo de 50 niños, hijos de trabajadores de la hidroeléctrica, salió a las calles de este poblado para exigir al presidente Calderón no dejar sin empleo a sus padres.

Los infantes fueron respaldados por los pobladores que también se sumaron a la protesta y caminaron junto a ellos. Una de las principales preocupaciones de los habitantes es que con la toma de las instalaciones de LFC por parte de la Policía Federal, también sean ocupadas las escuelas primaria y secundaria, pues éstas también pertenecen a la paraestatal.

Tanto en Huauchinango como en Nuevo Necaxa son decenas de comercios los que han colocado mantas y consignas a favor del SME y repudiando la extinción de Luz y Fuerza del Centro.

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