martes, 4 de septiembre de 2007

Entrégame la señal

Como bien escribe Joaquín López Dóriga este martes en Milenio la censura en contra del mensaje de la Presidenta de la Cámara Ruth Zavaleta provino de la Secretaría de Gobernación y no de las televisoras privadas.

Dóriga defiende a las televisoras y ciertamente hace una aguda observación. ¿Cómo es un posible que en un país democrática la transmisión del informe del Presidente sea tomado por la Productora de Televisión de la Presidencia de la República en el recinto legislativo?

La orden de Cepropie, la Productora de Televisión de la Presidencia de la República que se mantiene desde el odioso pasado, era que todas las televisoras suspendieran su programación a las siete de la tarde del sábado para que entrara la “señal” de su “cadena nacional”, otra imposición del antiguo régimen que encanta y practican estos nuevos demócratas.

En la Jornada, Marco Rascón descubre cómo los pejistas que condenaron a Ruth Zavaleta de la noche a la mañana encontraron en la coartada de la censura un nuevo elemento para la victimización y la censura en contra de Ruth Zavaleta se volvió un “rayito de esperanza” para los perredistas.

Escondidos detrás de Ruth, a manera de Juana de Arco, apoyándola para luego acusarla de traición individual y quemarla según el caso, la censura de la transmisión cayó como un rayo de esperanza que, sin embargo, no logró mantener la unidad, pues en el saldo final los lopezobradoristas de antemano acusaron de traición a Zavaleta, y en el blog El Sendero del Peje llaman a no votar más por el PRD, al cual acusan de traición, pese a la felicitación de su líder a los diputados que salieron del Congreso para permitir, según lo acordado, que Felipe Calderón cumpliera con la Constitución y entregara su Informe. ¿Quién habrá escrito el guión de este nuevo teatro?

Aunque en estricto sentido el debate sobre este tema es partidista alcanza tangencialmente los derechos de los ciudadanos a ser informados. Se trata a final de cuentas de un retroceso a los viejos tiempos del priismo.

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